La exposición titulada Registro de paso, llevada a cabo de manera conjunta por Lucía Moya y Carlos Asensio, propone un diálogo entre lo mental y lo habitable, entre la arquitectura interna proyectada hacia el exterior y la estructura construida. El paisaje abstracto y el espacio urbano funcionan como dos modos de cartografiar la experiencia, uno desde la experiencia interna y otro desde lo percibido. Así pues, esta exposición propone un nuevo relato, en el que cada obra actúa como evidencia de un tránsito mayor; el paso por una imagen, por una forma de mirar, por un lugar. En Registro de paso nos interesa pensar el espacio como una experiencia marcada por el tránsito o la permanencia parcial. Esta muestra reúne dos prácticas que, desde lenguajes formales distintos, comparten una preocupación común: cómo se inscribe la experiencia en una superficie y qué tipo de imágenes emergen cuando el espacio es observado, atravesado o sometido a un proceso de registro.
La práctica de Lucía se sitúa en el ámbito de la abstracción y el grabado, concretamente la xilografía, y propone una relación distinta con la idea de paisaje. Las obras pueden leerse como representaciones mentales, proyecciones internas, estados o configuraciones subjetivas de un territorio observado a muy corta distancia. En este sentido, las imágenes funcionan a modo de ampliaciones, vistas microscópicas o radiografías; espacios que no se recorren, sino que se examinan. La mirada no se desplaza horizontalmente, más bien se aproxima y descompone en la superficie. La elección de la xilografía no es casual; este proceso manual, repetitivo y físico del grabado implica una relación directa con la materia y el tiempo. El acto de tallar, imprimir y repetir genera imágenes que conservan la memoria del gesto y el desgaste de la matriz, reforzando la idea de registro como resultado de una observación insistente, casi clínica. Más que representar un lugar reconocible, estas obras proponen una experiencia donde el paisaje se vuelve interior, fragmentario y difícil de situar, como si fuera observado a través de una lupa o un dispositivo de análisis.
El elemento arquitectónico, que actúa como pieza fundamental en la propuesta de Carlos y se enmarca dentro de una figuración experimental, se entiende como una construcción simbólica permeable de interactuar con otros organismos presentes en la naturaleza y deriva así en un icono polisémico. Es un espacio vivido, atravesado por capas de tiempo, restos y memorias que no siempre se manifiestan de manera nítida o explícita. Su representación, gracias a los diferentes métodos de transferencia de la imagen junto con el dibujo y la pintura, introduce una lógica de superposición de formas, donde lo representado aparece erosionado, incompleto o parcialmente ausente. La casa abandonada se presenta, por tanto, como un lugar inestable definido por las huellas de quienes lo han habitado.
Por tanto, Registro de paso desafía al espectador a plantearse el espacio como una construcción inestable, definida tanto por lo que se muestra como por lo que se omite. La casa abandonada y el paisaje abstracto funcionan como dispositivos de lectura de la experiencia, donde el registro se convierte en una forma de pensar el tiempo, la memoria y la manera en que habitamos y observamos el mundo.
INAUGURACIÓN: viernes 8 de mayo durante la celebración de LA NIT DE L'ART, entre las 18:00 y las 24:00 h
HORARIO DE SALA: de lunes a viernes de 08:00 a 15:00 h. Además, durante el mes de mayo, los martes y jueves por la tarde de 16:00 a 18:30 h.