La arquitectura de F. Mora Berenguer (1898 - 1961).
Tesis doctoral
PREMIO
I. Magro de Orbe
|
AUTOR:
Iñigro Magro de Orbe TÍTULO:
La arquitectura de F. Mora Berenguer (1898-1961). Un intento de las
opciones nacionalistas y regionalistas en el panorama de la arquitectura
valenciana, durante el período de la Restauración ÍNDICE
ESQUEMÁTICO INTRODUCCIÓN
1.- CONSIDERACIONES PREVIAS. CONTENIDO Y ESTRUCTURA DEL TRABAJO. PARTE
I 2.- EL NACIONALISMO ARQUITECTÓNICO: UN MARCO DE
REFERENCIA. PARTE
II 4.- EL ARQUITECTO FRANCISCO MORA BERENGUER:
PERFIL BIOGRÁFICO. PARTE
III 7.-
“DE L´EVOLUTION ACTUELLE DES ARCHITECTURES NATIONALES”. LA
III REUNIÓN INTERNACIONAL DE ARQUITECTOS. (PRAGA, 1935). LA INTERVENCIÓN
DEL ARQUITECTO MORA. EPÍLOGO
8.- CONSIDERACIONES FINALES APÉNDICES
DOCUMENTALES FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA. LA
ARQUITECTURA DE FRANCISCO MORA BERENGUER.
(1875-1898-1961) En
este trabajo de investigación he pretendido huir del tópico generalizado
que rodea a todo estudio monográfico sobre un arquitecto menor, para
plantear una reflexión que superase claramente las limitaciones biográficas
propias del tema, llevando el análisis a unos terrenos de más amplia
generalidad. Por
otra parte, entenderemos este análisis desde la valoración de aquellas
actitudes que, al margen de las vanguardias arquitectónicas,
contribuyeron a la construcción de la ciudad moderna. Frente al carácter
marginal de esas vanguardias y ante el constante binomio por ellas
planteado de “ruptura y propuesta”, he considerado –tal y como
afirma I. SOLÀ MORALES- que “... la historia de la modernidad arquitectónica
deberá considerarse contemplando a la vez la dialéctica entre
permanencia y novedad, y la dialéctica entre utopía y realidad
construida”. El
asumir esa realidad construida que, sin duda, ha contribuido a formalizar
la imagen de nuestras ciudades, y el intentar su análisis desmarcándonos
de las valoraciones críticas planteadas desde la óptica del Movimiento
Moderno, han sido dos cuestiones básicas en este trabajo. Por
otra parte, consideramos necesario, para clarificar los antecedentes de la
ciudad moderna, estudiar la aportación de determinados arquitectos
menores que con sus obras (muchas de ellas desconocidas) han contribuido a
la consolidación de nuestras ciudades. Si
una tesis se puede entender como un estudio monográfico que pone algo de
manifiesto, se ha pretendido, mediante el análisis y la valoración crítica
de la obra del arquitecto MORA, poner de manifiesto precisamente, la
ideología que la posibilitó. Se ha utilizado, en definitiva, el estudio
monográfico como un vehículo de análisis y reflexión sobre la
arquitectura de un determinado periodo histórico: el que abarca el primer
cuarto de nuestro siglo. La
lectura que de la obra de MORA se propone, tendrá en cuenta todas estas
consideraciones y partirá de la hipótesis del reconocimiento de la
existencia de la vía de los nacionalismos arquitectónicos. Estos serán
una realidad en nuestro país y tendrán en el conocido artículo de DOMÉNECH
I MONTANER “En busca de una arquitectura nacional”, su primer eslabón.
Efectivamente,
desde el artículo de DOMÉNECH (En 1878), hasta la III Reunión
Internacional de Arquitectos que con el lema de “L´EVOLUTION ACTUELLE
DES ARCHITECTURES NATIONALES”, se celebró en Praga en 1935, se
desarrolló un intenso período de la arquitectura española que posibilitó,
a través de diversos cauces (Congresos, reuniones, artículos, polémicas,
exposiciones, etc...), la expresión de esas ideologías defensoras de las
Arquitecturas Nacionales. La
actitud de MORA ante estas ideologías quedó claramente manifestada
cuando en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de
San Carlos dijo: “Creo
firmemente que hemos de volver los ojos a la Arquitectura Nacional con sus
distintas fisonomías, según las regiones españolas, como se ha
defendido en el reciente Congreso Nacional de San Sebastián, si queremos
salvarla y hacer un arte serio, grande, hermoso, respetado y poco
asequible a los intrusos”. (Mora, 1916)... No
obstante, con este trabajo se ha querido demostrar que lo que más
caracterizó a su producción arquitectónica fue su actitud ecléctica
ante la profesión. Actitud, que se vería favorecida por la voluntad de
adecuar las necesidades modernas de su época a las formas tradicionales
de su entorno arquitectónico. El
gran cauce del eclecticismo será, pues, el lugar común todas aquellas
arquitecturas empeñadas en la búsqueda de un nuevo estilo para la
arquitectura moderna. En él se vertebrarán diversas actitudes
(modernistas, exóticas, de referencia histórica, de asimilación de
nuevos materiales, etc.) y en él tendrán cabida, como ya hemos dicho,
aquellas opciones que, desde su voluntad de reencontrarse con unas formas
tradicionales –evocadoras de identificaciones nacionales y regionales-
darán lugar al fenómeno de las Arquitecturas Nacionales. La
reivindicación del estudio y conocimiento de las formas arquitectónicas
tradicionales de cada país será, pues, una de esas actitudes provocadas
por la necesidad de “surtirse” de recursos formales con los que hacer
frente a las nuevas necesidades planteadas por la arquitectura de la época.
El
trabajo se ha enmarcado en estas consideraciones generales y desde ellas
se han establecido tres niveles de concreción: 1.- La consideración de la figura y la obra de
Francisco MORA como el instrumento de apoyo necesario para asomarnos a la
panorámica de la arquitectura española del primer cuarto de nuestro
siglo. 2.-
El análisis y valoración de su arquitectura desde unos parámetros
que han tendido a valorar la dimensión urbana de sus edificios sin caer
en improductivas e ineficaces precisiones estilísticas. Este enfoque ha
posibilitado, a su vez, la concreción de un documento en el que se
patentizan las formas de crecimiento y transformación de la ciudad,
dejando claras las solicitaciones económicas, culturales e ideológicas
que lo hacen posible. 3.- La superación de los límites locales para
extender el análisis más allá de nuestras fronteras nacionales, en un
intento de contrastar su arquitectura con el debate internacional del
momento. En
este sentido, la presencia de MORA en el III Congreso Internacional de
Arquitectos (Praga, 1935), nos ha posibilitado enmarcar su obra y sus
escritos dentro de la polémica generada a escala europea por el
Movimiento Moderno, pudiendo constatar, a la vez, su rechazo por parte de
algunos arquitectos, que, como MORA, no supieron –o no quisieron-
aceptar el reto de la modernidad. Íñigo
Magro de Orbe |
|